Última entrada sobre el trasfondo de la campaña de Xilos. Es el momento de acciones precipitadas, decisiones difíciles y el inicio de nuestra historia.
Anterior: Parte 1 y 2. Xilos, trasfondo de la campaña.
Anterior: Parte 3 y 4. Xilos, trasfondo. Aparece el Imperio ghar
5.ª parte: Los algoryn entran en juego
Kamrana Josen, comandante al mando de la expedición de la Concordia, no dejaba de maldecir y quejarse de su situación. Él era un hombre de acción, pero estaba completamente a merced de los protocolos infalibles de las subredes IMTel de la flota, que además les ofrecían protección total. La gran IA que gobernaba la Concordia era infalible, incapaz de cometer errores, y todas las grandes mentes de la flota, incluso la embajadora NuHu Yu Hamnu, habían llegado a la misma conclusión: cualquier intento de romper el bloqueo ghar para pedir ayuda estaba condenado al fracaso. No tenían más opción que esperar, recoger más datos y analizar el problema con más detalle para finalmente llegar a alguna conclusión. Acertada, por supuesto. Para la subred del IMTel, la mente gobernante de la flota, no cabía el error.

Pero había dos individuos en la expedición que estaban acostumbrados a cometer errores. Sin duda tenían mucha experiencia en eso, y de hecho aprovechaban cada oportunidad de practicar más en la materia. Hansa Nairoba, nacido en las Casas Libres y temerario por naturaleza, aventurero, mercenario y agente ocasional de la Concordia, no iba a estar sentado pacientemente mientras el IMTel terminaba de decidir que todos estaban condenados. Su compañero, Bovan Tuk, un jefe guerrero de Mhagris con un desdén bárbaro por la tecnología, era aun menos propenso a ser intimidado por las advertencias de la IA. Juntos decidieron salir a buscar ayuda usando su rápida y ágil aeronave. El IMTel apenas tuvo tiempo de registrar los datos de la subred del hangar antes de que Hansa y Bo ya estuvieran evitando el bloqueo ghar y dirigiéndose al espacio antaresiano.
Puede que el IMTel no hubiera tenido en cuenta a los dos mercenarios, pero al fin y al cabo, parte de razón tenía. Es cierto que la nave de Hansa evadió con éxito el bloqueo ghar y atravesar el portal a Antares, pero a costa de tantos daños que pudo acabar destruida en la fotosfera. Con la última reserva de energía, Hansa se dirigió al portal antaresiano más cercano, donde contra todo pronóstico pudo entrar y acabar cerca de un puesto de avanzada algoryn. Y fue solo cuestión de tiempo que la nave, a punto de ser destruida por los daños internos y la exposición a la fotosfera de Antares, fuera interceptada una patrulla algoryn.
Era tan impensable tanto que la Concordia pidiera ayuda a los algoryn como que estos acudieran a socorrer a la fuerza expedicionaria del C3, pero de alguna forma Hansa consiguió convencer a sus rescatadores. A los algoryn les preocupaba que el Imperio ghar contara con una base de operaciones en el recién descubierto sistema, en la puerta trasera del Prosperato algoryn, lo cual representaba un peligro tan grande que era imposible ignorar. Hansa había traicionado a la Concordia revelando el secreto del sistema de Xilos a una potencia ajena al IMTel, pero eso a él no le importaba. Lo que sí podía representar un problema era que las fuerzas algoryn se expusieran a la IA de la Concordia, siempre propensa a integrar y fagocitar cualquier tipo de subred ajena. De hecho, esto sería precisamente lo que provocaría problemas en los meses siguientes. Pero ahora el peligro presente era la situación de la fuerza expedicionaria de la Concordia y su única salvación parecía que ser el Prosperato algoryn.

En condiciones normales, la decisión sobre actuar o no debería haber sido tomada por el Alto Concilio de Algor tras un intenso debate, pero el comandante algoryn Tar Es Janar, a cargo del sector más cercano al sistema de Xilos, tomó la decisión de actuar de inmediato, ya que sabía que no había más tiempo si querían ayudar a la expedición de la Concordia y, sobre todo, eliminar la amenaza ghar en Xilos, tan cercana al Prosperato. Esta acción, sin consulta previa al Alto Concilio, significaría que Tar Es Janar sería acusado de alta traición, pero eso era un problema para otro día.
6.ª parte: La forja de una alianza
Hansa Nairoba y Bovan Tuk volvieron a Xilos con el general Tar Es Janar y la fuerza de combate algoryn Estrella Naciente, recién formada ex profeso para esta misión. Según la tradición, el nombre de la fuerza de combate se tomaba de la astronave insignia de la flota, aunque de todas formas este era un nombre demasiado optimista, dadas las circunstancias, ya que Tar Es Janar perdería el mando de la flota casi con total seguridad y sufriría exilio por actuar sin la autoridad del Concilio.

La flota algoryn, para minimizar bajas, atravesó el portal de salida al sistema Xilos a gran velocidad, aunque afortunadamente para ellos, los ghar ya habían agotado sus propias fuerzas atacando a la flota expedicionaria de la Concordia que se encontraba en órbita de Xilos. La repentina presencia de una nueva fuerza enemiga hizo que el comandante ghar recalculara sus opciones de victoria, y llegó a la conclusión de que su mejor baza era retirase rápidamente ante el avance del enemigo. Las onda expansiva de las minas disruptoras atraparon a tres aeronaves algoryn, destruyendo a una por completo y dejando a las otras dos seriamente dañadas. A pesar de eso, la flota consiguió romper el bloqueo sufriendo escasas bajas; las pocas naves ghar que intentaron perseguir a la flota lo hicieron con tan poco ímpetu y decisión que las dejaban atrás con facilidad.
Hasta ahora, la estrategia de desgaste de Karg para con la Concordia parecía próxima a dar sus frutos. Los ghar habían hecho inclinar la balanza a su favor concentrando sus ataques de guerrilla contra las astronaves de transporte con pocas defensas. Uno de los cargueros de la Concordia, después de sufrir más daños de los estipulados por los protocolos, fue abandonado por su tripulación dejando atrás una gran cantidad de equipo y suministros. Las bajas se iban amontonando con cada ataque. Los ghar estaban listos para su ataque final.

Pero la llegada de la flota algoryn, liderada por la astronave de batalla Estrella Naciente, rompió la baraja y las esperanzas de Karg. Al contrario que la Concordia, los algoryn llevaban siglos combatiendo contra los ghar, por lo que entendían sus métodos y puntos débiles mejor que nadie. La batalla fue corta; todas las naves ghar alrededor de Xilos fueron destruidas u obligadas a retirarse y unirse al resto de ghar que bloqueaban el portal antaresiano. La fuerza expedicionaria de la Concordia estaba en serio peligro, pero había sobrevivido y estaba a salvo tras reparar sus daños con ayuda de los algoryn.
El único problema que quedaba eran las defensas del planeta, demasiado peligrosas incluso para que la astronave Estrella Naciente se aproximara. Era el último obstáculo que impedía desembarcar en el planeta Xilos.






